En una página… ¿A las Armas?

En política, no se descarta ninguna vía para la conquista o mantenimiento del poder. Otra cosa es la valoración ética de esa vía y sobre todo la capacidad o posibilidad individual de emprender una u otra.

Frente a una dictadura como la que nos somete, empeñada en cerrar todas las alternativas democráticas e imponer por la fuerza un modelo económico que el pueblo rechaza, están abiertas todas las vías para deponer la dictadura. Entre las que asoman y más se discuten, sin ningún orden particular, están: 1) mantener el nivel de protestas callejeras hasta que una insurrección popular concite un apoyo militar o armado, que obligue a la renuncia del gobierno y organice un proceso electoral libre y democrático 2) renuncia, de manera voluntaria, de Nicolás Maduro y su tren ejecutivo, ante el desastre económico y político del país, para que den paso a la formación de un nuevo gobierno; 3)una intervención militar extranjera, de los EEUU, con apoyo de otros gobiernos, que restablezca el sistema democrático, convocando un proceso electoral, libre, en corto tiempo; 4) un golpe militar que deponga al gobierno y convoque un proceso electoral a la brevedad posible y 5) que se cumplan los procesos electorales previstos en la constitución, renovándose los poderes entre 2017 y 2018.

Estas no son las únicas opciones y sobre todo, no se presentan en “estado puro”, ofrecen una gama de “combinaciones” muy variadas, que dejó a la imaginación de cada quien. Apenas las mencionaré y describiré brevemente, pero no las evaluaré todas, ni a fondo, ni haré consideraciones “morales” sobre ninguna de ellas, sino meras apreciaciones de orden práctico y diré solo cual es mi posición personal.

Una renuncia del Presidente y su gabinete (2) la considero improbable; ocurra lo que ocurra en el país, la dictadura ha demostrado hasta la saciedad –2002 y 2003, 2014 y 2017– que el país se puede caer a pedazos, la gente morir de hambre, miseria y enfermedades, y como eso no afecta a su entorno inmediato, lo que le pase al resto del país les importa muy poco.

Descarto también una intervención militar de los EEUU (3); además de rechazarla por razones éticas o de principios, la creo improbable; sobre todo después de la “gira de consulta” del Vicepresidente Pence por América Latina. Ese es el tipo de materia que, cundo se consulta, nadie va a decir que apoya una intervención armada de EEUU en cualquier país. Por aquello de poner las bardas/barbas en remojo.

Un golpe militar (4) sería más de lo mismo, pero abre la gran incertidumbre de que se nos monte otro régimen militar, de ultraderecha o más de izquierda, que se entronice a robar, reprimir y hacer de las suyas por 20 ó 30 años más.

Como se puede notar entre las opciones predominan las que plantean una salida de facto o violenta; y si se pregunta de sopetón o “en la calle” a cualquier opositor, seguramente dirá que “este gobierno no abandonara por las buenas el poder”, que “esto terminara inevitablemente en violencia”. Personalmente no estoy dispuesto a salir a la calle a batirme a tiros con ningún defensor del régimen, sea GNB/PNB, colectivos violentos, paramilitares o milicias, ni estimularé a nadie a que lo haga por mi o en mi nombre. Por lo tanto me decanto por la opción (5) y saldré a votar todas las veces que sea necesario, en cuanto proceso electoral se presente.

@Ismael_Perez

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En Una Página: Campaña Sin Sorpresas

No hay sorpresas en la forma en que la dictadura conduce su campaña electoral para la elección de gobernadores. Es lo que ha hecho desde hace 18 años: Cadenas continuas con insultos, amenazas, utilización de los recursos del estado, manipulación del CNE y un largo etcétera. Ahora Nicolas Maduro insiste con calumnias contra los partidos y dirigentes de la MUD para exacerbar la desesperanza que hoy nos atenaza, las dudas y el descontento de los opositores por la participación en las regionales. A nadie le debería sorprender esta situación, lo asombroso son los que le creen o le quieren creer.

El CNE,”dócil” a los requerimientos de la dictadura, organiza para el mes de octubre, en tan solo mes y medio, el proceso electoral para la elección de gobernadores. Aún recordamos sus excusas y “razones” de una supuesta imposibilidad “logística”, falta de recursos y necesidad de “más tiempo” para organizar “adecuadamente” él RR o las elecciones regionales que debieron realizarse en diciembre de 2016; hasta que ante la persistencia incontenible de la oposición democrática, se vieron precisados a suspender ilegalmente ambos procesos.

Ahora, tras el fraudulento proceso del 30J, de manera “mágica” el tiempo alcanza y hay los recursos para organizar unas elecciones de gobernadores, sin saber siquiera si habrá una empresa que pueda garantizar la automatización del voto. No obstante, entre estos dos últimos procesos hay importantes y singulares diferencias.

Respecto del primero, todos, en Venezuela y en el mundo, fuimos testigos del gigantesco fraude en el que resultó la elección de los “constituyentistas”; a lo ilegal e inconstitucional de la convocatoria se sumó el hecho de que sin que se vieran por ninguna parte, “aparecieron” más de 8 millones de votantes, en un proceso del cual aún no se conocen los resultados oficiales. Ni los partidos democráticos, ni los ciudadanos, participamos en el fraude del 30J. Sin testigos ni opción opositora, sin observadores nacionales ni internacionales –ese día “extrañamos” a Torrijos, Fernandez, Rodriguez Zapatero, y hasta a Samper– la dictadura con su CNE, estuvieron de su cuenta. De allí lo abultado y falso del resultado. Pero el segundo, la elección de gobernadores, aún sin cronograma y fecha definitiva, está llamado a ser necesariamente diferente.

Hay razones para la suspicacia y la desconfianza; pero la historia reciente nos demúesta que aún con este CNE amañado, parcializado, y a pesar de todos los abusos y trampas del régimen, es posible derrotar a la dictadura. Lo hemos visto en innumerables alcaldías, en gobernaciones, en referendos consultivos y la más emblemática, la última elección de nivel nacional como lo fue la elección de la AN el 6D de 2015.

Las claves del éxito son: Una avalancha de votos y contar con testigos en más del 90% de los grandes centros de votación. Sabemos que habrá unos pocos centros rurales, remotos, de dificil y peligroso acceso en los que será difícil tener testigos y entonces veremos que éstos se comportan contra la media estadística, con cero abstención y ciento por ciento de votos oficialistas; pero si los demás centros están cubiertos con testigos opositores, no afectarán el resultado final y será posible arrebatarle por lo menos 18 gobernaciones a la dictadura.

¿Podrán asumir sus cargos estos gobernadores?¿Los dejarán gobernar, o serán impugnados, destituidos y apresados?¿Les darán presupuesto o se los quitarán para dárselo a autoridades paralelas que designará el dictador y que “gastarán” el dinero sin que nadie vea en qué? Esas preguntas no son ociosas, son válidas, todo eso ha ocurrido y puede volver a ocurrir y hay que estar preparados y no quedar “sorprendidos” cuando ocurra. Pero ese es tema para otra ocasión.

 

En una Página: Regionales

El tema de sí la oposición debe o no participar en las elecciones de gobernadores es un tema urgente que levanta pasiones acaloradas, reñidas con la necesaria calma requerida para analizar objetivamente las opciones políticas..

Luce que es una insensatez participar en un proceso regido por un CNE tramposo, favorable a la dictadura y que como el 30J no tendrá ningún escrúpulo en alterar los resultados en favor del régimen. Sobre ese punto no hay duda y los argumentos son contundentes. El problema de quienes así argumentan es cuando pasan a las propuestas alternativas. ¿Cuáles son estas? Cuando se les confronta balbucean una “resistencia total”, “calle, calle y más calle”, “calle sin retorno”, “que se cumpla el mandato del 30J” (?), “unidad de todas las fuerzas opositoras de la sociedad civil”, “apelar al apoyo de la comunidad internacional”, “continuar la lucha, falta poco para la caída de la dictadura”, etc. Todo bajo el halo de que no se debe “legitimar” al régimen participando de un proceso viciado y sobre todo con este CNE.

Lo cierto es que cuando la oposición no ha concurrido a los procesos electorales, estos de todas maneras se realizan -como ocurrió con las parlamentarias en el 2005 y cómo acaba de ocurrir el 30J- y el régimen sin preocuparle lo más mínimo la “legitimidad” o validez del proceso se alza con todos los cargos. Del otro lado, cuando se ha participado, logrado poner testigos y observadores en la mayor parte de las mesas y obtener una contundente votación, se han ganado alcaldías, gobernaciones, referendos y elecciones parlamentarias. ¡Ah, pero es que ahora la cosa no es así, ha cambiado, el régimen se ha quitado la careta!, se argumenta. ¿Y cómo sabremos que será así, si no participamos?

Creo que la respuesta política debe ser más práctica. Para decidir que no se participa en el proceso electoral faltan cuatro meses, pero para participar se deben inscribir los candidatos ahora. Al momento de escribir esta nota se rumora que la ANC pretende adelantar las elecciones de gobernadores para el mes de octubre. Si eso se concreta, algunos dicen que no es más que un intento de la ANC de mostrar “talante democrático”; una asamblea que tiene un origen inconstitucional y es el resultado de un fraude electoral masivo, el más grande de toda la historia de Venezuela, de repente ¿Quiere enviar una señal de “democracia”?. Lo dudo, más bien creo que es una estratagema para evitar que la oposición tenga tiempo de organizarse, de realizar primarias para concretar sus candidatos, de asimilar el resquebrajamiento que está produciendo la discusión acerca de si participar o no en el proceso electoral regional.

Si la oposición no participa, de todas forma se realizará el proceso y el gobierno obtendra gratis 24 gobernaciones y con una votacion que dejara palida la del 30J. Por otra parte, el CNE sin Smartmatic no está en capacidad de realizar ningún proceso electoral por lo tanto, si la oposicion decide participar, nada de raro tendrá que en vez de adelantar, se suspenda el proceso, con base en algún artilugio del CNE, en combinación con la ANC. La dictadura hace esfuerzos -inhabilita posibles candidatos, apresa otros, prohíbe a la MUD inscribir candidatos, inventa cartas de buena conducta, habla de adelantar el proceso- para dividir a la oposición, cosa que está logrando, al menos en las redes sociales, y sobre todo para evitar que participe en las regionales. Por lo tanto la oposición hizo lo correcto al inscribir los candidatos y amenazar con participar, basados precisamente en lo que los radicales opositores sostienen: que “la dictadura no realizara ninguna elección que vaya a perder” y cualquiera que realice la va a perder.

@Ismael_Perez

En una página. El 30J

Los resultados del 30J de julio fueron los esperados, a nadie medianamente informado lo pueden sorprender; lo cual no quiere decir que sean fáciles de asimilar y manejar. La cifra de 8 millones es el múltiplo 4, 5 ó 6 veces, de cualquier otra cifra real según todos pudimos ver en la ausencia de votantes. La cifra fue escogida para que superará la del 16J y no se les enfrió el guarapo al lanzarla, aunque significará la votación más alta del chavismo en toda su historia, ni en vida del propio Hugo Chávez. En cualquier caso no es una cifra creíble, sino risible y Smarmatic lo único que hace es confirmarlo.

Abruma el cinismo de la trampa, nadie se puede acostumbrar a semejante descaro por parte del CNE, órgano supuestamente encargado de defender el derecho al voto y que no tuvo ningún empacho en sepultar ese derecho y junto a él cualquier credibilidad que pudiera tener ese organismo. Ahora habrá que arrasarlo hasta sus cimientos, reconstruirlo a partir de nada, tan pronto recuperemos la democracia y la decencia en el país. Poco a poco se irá sabiendo la explicacion más detallada de los vericuetos de la trampa y sabremos las cifras reales de asistencia a un proceso, que agrega a su inconstitucionalidad, la ausencia de votantes y la característica de ser un acto fallido.

Lo que está ocurriendo ahora, al momento de escribir esta nota, apenas a pocas horas del “evento” tampoco es una sorpresa. Una ardua negociación política para confeccionar la lista final de constituyentistas -el borrador ya estaba hace tiempo- haciendo los “acomodos” correspondientes, cuadrando cuotas, facciones, para reducir al mínimo las fricciones internas. Vendrán despues las arremetidas más duras contra la oposición y contra la AN, terminándola de despojar de los pocos recursos que le habían dejado; contra dirigentes emblemáticos de oposición que puedan ser candidatos a gobernadores o alcaldes, etc.

Del lado opositor también vendrán acomodos. No estamos igual que el 29 de julio. Se impone afinar una estrategia, común (¿Será necesario decirlo?). Estamos frente a una dictadura abierta completamente, que se dispone a acabar con cualquier vestigio de institucionalidad y estado de derecho. Se impone jugar a cuadro cerrado. No son tolerables las disidencias, ingenuas o no, que en otro momento podrían ser toleradas. Como por ejemplo las -para mí- desafortunadas declaraciones de Antonio Ledezma, cuyas críticas a la oposición no aportaron nada positivo, fueron más de lo mismo que hemos venido viendo desde hace meses. Tampoco aportan mucho los radicalismos -el ahora llamado “dibujo libre”- a la causa opositora, simplemente nos predisponen unos contra otros, para beneplácito del régimen dictatorial. Se impone una resistencia mucho más consciente de que nos enfrentamos a un proceso inédito y que no se pueden hacer cálculos alegres del estilo “falta poco” que hasta ahora eran tolerados como supuestamente “motivadores”.

Se nos viene encima un hecho político ineludible, una convocatoria a elecciones regionales, que debemos analizar mucho más políticamente de lo que lo hemos hecho hasta ahora, aludiendo alegremente a los resultados del 16J, que por lo visto dan para todo. No es una decisión sencilla, pero es bueno recordar que el CNE solo puede hacer trampa cuando nadie se opone a esa trampa; si no fuera así, no hubiera ocurrido el 6D de 2015 que ya vemos todos los inconvenientes que ha causado a la dictadura, hasta el punto de llevarla a promover una ilegal constituyente que le ha traído cuatro meses de revueltas y el rechazo internacional.