Constitución Fallida

No debe distraernos mucho el tema de la “convocatoria” de una Asamblea Constituyente que formuló el Presidente Nicolás Maduro el 1º de Mayo. Un solo argumento: el Presidente de la República no tiene facultades para “convocar” una Constituyente y si en este país funcionaran los tribunales y el TSJ de manera independiente, ese argumento sería suficiente. Los detalles legales y de fondo de esta mal llamada “convocatoria” se los dejo a los especialistas en la materia, que ya han formulado muy acertadas observaciones acerca de su inconstitucionalidad, yo solo quiero resaltar algunos puntos, uno de carácter jurídico y los demás de carácter político.

El primero, el de carácter jurídico, se refiere al derecho al voto, muy bien resumido por el Rector del CNE, Luis E. Rondón, al señalar que lo dicho por el Presidente Maduro sobre una supuesta base comicial de esa iniciativa viola el carácter de “universalidad” del voto. El voto libre, universal, directo y secreto es un derecho político y humano fundamental, establecido en el artículo 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y que también lo establece claramente la Constitución venezolana en el artículo 63; por lo tanto, convocar una constituyente y plantear que sus “constituyentistas” serán electos por “ámbitos sectoriales” no es más que un engaño o fraude a la Constitución que nos rige y a la Declaración de los Derechos Humanos.

En efecto, en el artículo 2º del Decreto que el Presidente presentó al CNE dice que la conformación de esta “constituyente” tendrá carácter sectorial y territorial. Este carácter territorial, regional o geográfico, el Presidente lo entiende de una manera muy particular al decir que tendrá “constituyentistas” provenientes de los concejos municipales, pero obviamente los dominados por el Gobierno, como el propio Presidente admitió en su declaración televisada la misma noche del 1 de mayo. Con respecto a lo que el Presidente entiende por “ámbito sectorial”, fue también esbozado en esa misma intervención televisiva en la cual firmó el Decreto; según el Presidente, en la Asamblea que él “convoca” participarán: la clase obrera, las comunas, las misiones socialistas, los indígenas, los campesinos, los barrios, los movimientos sociales, personas con discapacidad, los pensionados, los estudiantes, la juventud, los CLAP… es decir, los participantes o “constituyentistas” serían de todas las “corporaciones” que en ese momento se acordó o se le ocurrieron al Presidente, varias de ellas creadas con clara inclinación pro gobierno y dirigidas por el PSUV. Más allá de lo inconstitucional que sea –y evidentemente lo es– la propuesta de “constituyente madurista” tiene un carácter que se puede llamar “corporativista” y en política se conoce como “fascista” a este tipo de conformación de asambleas o cuerpos deliberantes, aunque al Presidente le enardezca este término.

Otro elemento que llama la atención ocurrió durante el acto de la entrega del Decreto Presidencial al CNE. En el supuesto negado de que esta convocatoria proceda, en algún momento, más tarde o más temprano, el pueblo deberá pronunciarse, a favor o en contra de su convocatoria o a favor o en contra de la Constitución que de allí surja, si la ilegalidad persiste; pero ya la Presidenta del CNE, Tibisay Lucena, se pronunció, al decir que: “una nueva constituyente consolidará la República y conducirá a la paz de todos los venezolanos”, tomando posición, cuando su papel era ser neutral, y viciando así de nulidad cualquier actuación futura del ente comicial. Demostrando de paso la dependencia o sumisión del Poder Electoral al Poder Ejecutivo.

El segundo punto que quiero resaltar, ya de carácter político, es que esta convocatoria presidencial es un verdadero “pote de humo”, un evidente esfuerzo, desesperado, del Gobierno para ganar tiempo y distraernos de la grave situación política en que han sumido al país con la escalada represiva de los últimos días y que se suma a la ya muy grave crisis económica y social que estamos sufriendo. El objetivo del Gobierno no es otro, además de ganar tiempo, que distraer a la oposición de los objetivos de su lucha.

¡Foco! ¡Foco! No debemos permitir que las mefistofélicas triquiñuelas gubernamentales nos aparten de los cinco principales objetivos trazados por la oposición: 1) Un cronograma electoral para 2017, 2) la restitución de los plenos poderes de la Asamblea Nacional (AN), 3) la apertura de un canal humanitario para aliviar las penurias de la población, 4) la liberación de los presos políticos y 5) la desmovilización y el desarme de los grupos paramilitares.

La alianza opositora, la MUD, ante esta propuesta y la invitación de Elias Jaua para reunirse a considerarla, debe insistir en la posición de que el diálogo político con el Gobierno se debe dar en la AN, escenario natural para ello, por ser la representación de todo el pueblo y de todos los sectores políticos del país. Lo que implica, obviamente, que se defina la  situación de los diputados de Amazonas y se restituyan los plenos poderes de la AN.

De resto, dejemos que sean principalmente los juristas y constitucionalistas quienes libren la batalla legal contra la “constituyente madurista” y mantengamos al grueso de la oposición y de la población centrada en lo que han sido los motivos y motores de la protesta popular durante el último mes.

Pero hay otro tema, alrededor de la “constituyente” que es bueno destacar. Además de ganar tiempo y distraer a la oposición, ¿Qué más persigue el Presidente con esta propuesta? La respuesta a esta pregunta tiene varias aristas. La primera, es evidente que el Presidente pretende rescatar, a nivel nacional e internacional, algo de la deteriorada imagen de su gobierno –ineficaz en resolver los graves problemas del país– y de él como gobernante dictatorial y represor.

A nivel interno, el Presidente está encerrado en un círculo perverso; por una parte, su gobierno se ha mostrado incapaz para resolver los problemas que ha creado –hambre, desabastecimiento, inflación, desempleo, inseguridad personal y jurídica y un largo etcétera– producto de erradas políticas, propias y heredadas, que han llevado a la destrucción de la economía y a la ruina del aparato productivo del país; y por otra parte, ante la reacción y protestas de la población frente a sus políticas y medidas, la respuesta ha sido represión salvaje con un saldo cercano ya a los 40 muertos y cientos de detenidos y heridos, mientras él –cual Fiesta del Chivo, como dijera un agudo periodista–baila, pasea en automóvil con sus colaboradores cercanos y presenta una solución –la constituyente– que buena parte del pueblo, que lo que tiene es hambre, no entiende y no sabe cómo ni con qué se come eso.

Internacionalmente tampoco ha podido lavar su imagen. La falta de independencia de poderes y de democracia en el país es algo que pesa demasiado y si a eso se le agregan el retiro del país de la OEA y las imágenes que el mundo ha visto de la represión en Venezuela, se forma un coctel difícil de digerir por la comunidad internacional. En este contexto, la propuesta de una “constituyente” para llamar al diálogo, tras eliminar los poderes, atribuciones y recursos de la AN, del parlamento, hace que se le vean demasiado las costuras de que se trata de una propuesta para ganar tiempo.

Lo peor de todo, para el régimen, es que la situación ya comienza a tener visibles costos políticos al interior de la alianza gubernamental. Y no me refiero solo a la posición de disenso de la Fiscal General, la de algún diputado oficialista, la de notorias figuras del mundo artístico o los familiares de algunos de sus colaboradores; hay otra arista del problema que debe preocupar a sus colaboradores. Es evidente que estamos en presencia de una lucha interna, de un reacomodo de fuerzas, en la cual el sector madurista busca imponerse a los otros sectores de la “alianza” oficial, y en este sentido la propuesta de la “constituyente” es un torpedo que golpea la línea de flotación de la alianza política gubernamental.

A muchos “chavistas” no les debe agradar que uno de los estandartes del “legado” del Presidente Hugo Chávez, la Constitución de 1999, que era “la mejor del mundo”, la que estaba llamada a ser “modelo de constitución” y a “durar mil años”, vaya a ser desechada y sustituida por otra a la medida de su “heredero”. En efecto, por más que quiera ocultarlo o disimularlo uno de los conspicuos asesores jurídicos del Presidente, el objetivo de una Asamblea Constituyente, de acuerdo con el artículo 347 de la vigente constitución es: “…crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución.” (Subrayado mío)

De allí que algunos sectores intelectuales del chavismo –y al menos un diputado– ya hayan reaccionado negativamente. Mientras que otros, sin que nadie se los pida, se apresuran a cuadrarse del lado de la propuesta presidencial. Todo esto sigue carcomiendo a la dirigencia chavista/madurista, pues su base popular hace tiempo es minoría y está en vías de extinción, a juzgar por las últimas encuestas y lo que estamos viviendo en las calles, en las barriadas y zonas populares que cacerolean y se manifiestan en las noches, cuando los llamados “colectivos” o fuerzas “paramilitares” están ocupadas en “otras tareas” y por tanto pierden el “control” de la población.

Son demasiados errores juntos, difíciles de corregir y hacerlo tiene un elevadísimo costo político que a toda costa quieren evitar: el abandono del cargo y la pérdida del poder.

@Ismael_Perez

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s