Sobre la Decisión del CNE

Los acontecimientos políticos recientes, tras la decisión del CNE con relación al 20% de la recolección de firmas para el referendo revocatorio (RR), están aún demasiado fluidos como para emprender un análisis político de fondo, estando además pendientes de cuál será la posición de la MUD al respecto; por eso creo conveniente hacer algunas reflexiones acerca del caldo de cultivo en el cual se mueven estas decisiones y que no es otro que las violaciones a la Constitución y a las leyes, que es lo mismo, en la práctica, que vivir sin ley.

Ya es un lugar común decir que la decisión de las rectoras del CNE es inconstitucional, pues viola lo que dice expresamente el artículo 72 de la Constitución, con respecto a que el 20% de las firmas deben ser recogidas en la circunscripción nacional y no estado por estado. Pero es que además, esa decisión es contraria a una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, de su Sala Constitucional, del año 2002, cuando presidia el Tribunal Iván Rincón Urdaneta, de quien no se puede sospechar que sea pro oposición.

En efecto, la sentencia 1139 del 5 de junio de 2002, en ponencia del magistrado Antonio J. Garcia Garcia, establece que:

“… el Consejo Nacional Electoral tiene facultades para convocar y organizar cualquier tipo de referéndum… Sin embargo, el ejercicio de las referidas facultades por parte del máximo ente comicial, que se desencadena al ser presentada la solicitud de convocatoria a referéndum revocatorio, se encuentra sometido a las reglas previstas en el artículo 72 de la Constitución, sin que deje ningún margen de discrecionalidad que autorice al Consejo Nacional Electoral a emitir pronunciamiento alguno sobre el mérito o conveniencia de la solicitud formulada, ni a establecer -en las normativas de carácter sub legal que dicte-, nuevas condiciones para la procedencia de la revocación del mandato, no contempladas en el marco constitucional vigente.

Por consiguiente, esta Sala concluye, que una vez que el Consejo Nacional Electoral verifica el cumplimiento irrestricto de las condiciones mencionadas ut supra –referentes a que haya transcurrido, al menos, la mitad del período para el cual se había elegido al funcionario o funcionaria, y que un número no inferior del veinte por ciento (20%) de los electores inscritos en el Registro Electoral en la correspondiente circunscripción así lo pidiesen-, y por ende, declare que las mismas se encuentran satisfechas, correspondería a dicho órgano comicial convocar al referéndum revocatorio solicitado, fijando la oportunidad de su celebración, y organizando, dirigiendo y supervisando los comicios correspondientes.” (Subrayado mío)

De modo que si alguien tenía dudas con respecto al artículo constitucional, el propio TSJ del año 2002, que también era proclive al régimen, disipa esas dudas.

No solo con respecto al 20% viola el CNE la Constitución, también viola el artículo 3 de la Ley Orgánica del Poder Electoral (LOPE) –que es copia del 294 de la Constitución– y que establece como uno de los principios del órgano electoral el de:

“…celeridad en todos sus actos y decisiones.” (Art.3)

por todos los retrasos que ha tenido en la aplicación de los lapsos que le establecen sus propias normas sobre referendos, las del 2007, y que según la MUD excede ya los 125 días.

También con la decisión respecto el número de centros y máquinas el CNE viola el artículo 4 de la LOPE, que establece que

“El Poder Electoral debe garantizar la igualdad, confiabilidad, imparcialidad, transparencia y eficacia de los procesos electorales…”

al no aplicar a la MUD, las mismas condiciones que aplicó al PSUV cuando este partido realizó sus elecciones primarias en junio del año 2015.

En efecto, según información que se puede ver en el siguiente vinculo:

http://registronacional.com/venezuela/elecciones/psuv-elecciones-primarias-internas.htm,

el CNE para dicho proceso habilitó un de total 5.613 mesas de votación (221 más que ahora para el 20%), distribuidas en 3.987 centros de votación (2631 más que para el 20%) y para una población menor que la que tendría derecho a acudir para firmar por el RR en octubre de este año, que es el total de electores del Registro Electoral al corte de abril 2016.

No voy a anticipar lo que podría ser la decisión de la MUD, pero sí creo que todos podemos contribuir a esa discusión. En particular yo propondría los siguientes puntos:

  • Creo que se debe continuar, a pesar de todo, empujando el RR y las elecciones regionales, mientras se trata de dialogar con lo salvable de la otra parte del país, que también es necesaria para reconstruirlo
  • Creo que la MUD debe asumir la misma posición, la de continuar con el proceso, pero previamente y en nombre de la oposición, debe denunciar por inconstitucionales e ilegales las condiciones establecidas por el CNE y continuar la lucha por modificarlas, especialmente lo relativo al 20% por estado. A pesar de lo establecido por el CNE se debe continuar, pues para el régimen sería un golpe político demoledor que, por ejemplo, en 22 estados del país se rebase el 20% de los inscritos en el registro electoral y el RR no se vaya a realizar porque en algún estado no se logre alcanzar ese 20%.
  • Creo también, que aunque sea un ejercicio inútil e ineficaz, la MUD debe solicitar un recurso de interpretación al TSJ sobre el 20% y la circunscripción nacional; debemos obligarlos a que se contradigan con la sentencia ya mencionada del año 2002 y a que en todo caso se hagan solidarios con ese exabrupto jurídico del CNE, que sería una forma de engrosar el ignominioso expediente de ambos poderes y la confabulación y emboscada por parte de estos poderes, controlados por el gobierno, para secuestrar la salida constitucional, pacífica y electoral.

Estoy consciente de que hay quienes piensan que ya “no hay RR”, porque “las condiciones son inaceptables”, que además para algunos no debe haber diálogo, porque “con el enemigo no se dialoga” y hacerlo es traicionar los principios y traicionar a la gente. Con todo respeto, se equivocan.

Quienes solo ven el camino del enfrentamiento, aunque sea  “velado” o “disimulado” por una suerte de desobediencia o rebelión gandhiana, olvidan que Gandhi se enfrentaba con un Gobierno, el colonialista Ingles, que mal que bien aceptaba los principios democráticos y era partidario también de defender los derechos humanos, al punto de que fue a una guerra mundial por defender ambos conceptos o principios.

Los que piensan que el camino es el enfrentamiento abierto con el régimen, con el PSUV, deben estar conscientes que eso es enfrentarse con el “poder”, pero sobre todo con el “poder de fuego” del régimen, ése que mata o encarcela a sus enemigos, como ya lo han demostrado hasta la saciedad con crueldad y sin ningún tipo de escrúpulos. Y disculpen la crudeza, ¿Quién asumirá la responsabilidad de lo que pueda ocurrir, el precio que habría que pagar en vidas, cárcel y persecución?

No es fácil la disyuntiva actual, pero en mi opinión esta clara: Seguir el camino trazado, con firmeza, acorralando al Gobierno con las cosas que lo desquician: las manifestaciones multitudinarias, bien planificadas y puntuales; las “Villa Rosa” por todo el país; la recolección de firmas; el RR, para revocar a Nicolás Maduro y ponérsela difícil a quien lo sustituya de entre los suyos, si el RR es en el 2017; y arrebatarles importantes gajos de poder y control institucional, económico y social mediante las elecciones regionales y de alcaldes.

A la larga, el pueblo que ha ido despertando en Venezuela del sopor del socialismo del siglo XXI es el cauce de un río que arrasará todo aquello que intente contenerlo.

@Ismael_Perez

 

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