Temas sobre el Tablero

 

En el complicado tablero de la política venezolana, son varios los temas que destacan, sobre los cuales se discute vivamente y se toman posiciones. Veamos algunos de ellos.

El referendo revocatorio sigue su tortuoso camino, signado por las dificultades que le ha puesto el ente que debería ser el encargado de agilizar el proceso, el CNE. Recién esta semana vimos a la Presidenta del Organismo en una larga jeremiada lamentándose de las burlas e insultos de que ha sido víctima, según ella, junto con sus compañeras rectoras. Una burla a todos los electores del país, no hizo ni una sola mención al referendo revocatorio o a las elecciones regionales, ni un solo pronunciamiento que rompa la incertidumbre.

La estrategia de la oposición es que el revocatorio se realice este año, de manera que no pierda su eficacia, que no es otra que la de salir del oprobioso régimen chavista-madurista. Otras estrategias, que asomaron a principio de año, ya han dejado de discutirse; apenas algunos hablan de la renuncia del Presidente, basados en el tema de su supuesta doble nacionalidad. Paradójicamente, son los seguidores del oficialismo quienes hablan ahora de la renuncia del Presidente, pero con una motivación muy distinta, sobre la que no les falta razón. Basados en una lectura correcta del ánimo del país y de las encuestas con respecto al Gobierno del Presidente Maduro, muchos oficialistas ven en la renuncia de Maduro una manera de enderezar el entuerto de la enorme pérdida de popularidad de la “revolución” que amenaza con llevarse lo que queda del “legado” chavista entre los cachos, de realizarse un referendo revocatorio –este o el próximo año– y salir derrotados, cosa no muy difícil de concluir en este momento. Sería así, la renuncia, antes que un revocatorio, un mal menor que les permitiría reponerse algo y soñar con un posible regreso al poder en unas elecciones que deberían llevarse a cabo en el 2018.

Ese cálculo se basa en lo difícil que le resultaría a un gobierno de transición concluir el mandato de Nicolás Maduro. Ciertamente, un Gobierno opositor que sustituya a Maduro no lo tendrá nada fácil, pero no necesariamente es una gestión condenada al fracaso, todo lo contrario, por poco que sea lo que se logre, siempre será mucho más y mejor que lo que ahora tenemos; pero ese será el tema de otro comentario en el futuro.

Las elecciones de Gobernadores y elecciones regionales, es otro tema político del que se comienza a hablar, pues de acuerdo a las fechas establecidas por la propia Constitución, esas elecciones deben realizarse en este año. El Gobierno en la última semana ha comenzado a plantearlo, como una probable alternativa al referendo revocatorio. Algo así como, “te damos esto, pero te olvidas de lo otro”, como si no se tratara de dos cosas distintas, que no son contradictorias y que no hay ninguna ley, reglamento o norma que señale que no se puedan realizar simultáneamente. Procesos eleccionarios multiples ya hemos tenido en el país.

De todas formas, debo admitir que constituye un avance el que el Gobierno comience a hablar sobre el tema, porque hasta hace muy poco la posición de varios voceros del oficialismo era que las elecciones de gobernadores no debían realizarse, pues es contradictorio la realización de un evento electoral de esa magnitud con la situación de “emergencia y guerra económica” que vive el país. Obviamente sabemos que lo contradictorio es decir que no se realicen elecciones debido a una supuesta “crisis económica” que se han negado a reconocer y sabemos perfectamente que la negativa a entrar en un proceso electoral, cualquiera que sea, se debe a que lo que si sabe el oficialismo con absoluta certeza es que la derrota que sufrirán será de tal magnitud que los podría llevar a ser barridos en todas las gobernaciones del país.

Para la oposición por otra parte, el tema de la elección de gobernadores –aparte de la fecha– tiene una sola preocupación: ¿Cómo se van a elegir los candidatos?, pero esa preocupación ya ha sido disipada esta semana al recordar el Presidente de la Asamblea Nacional y de Acción Democrática que los candidatos opositores serán seleccionados mediante elecciones primarias, ratificando así una aspiración de la sociedad civil y un viejo acuerdo de la MUD.

La crisis humanitaria, como es caracterizada la situación de Venezuela en medios internacionales, es un tercer tema que ocupa la mente de los venezolanos, ya no de carácter exclusivamente político, sino más bien social, y tiene que ver con la situación general de mengua del país, su grave crisis económica y de desabastecimiento de alimentos y medicinas.

La notoria escasez que se agudiza cada día, la falta de seguridad personal, social y el deterioro de la calidad de vida es algo que el gobierno se niega a afrontar y a tomar medidas que permitan al menos paliar la situación. Creo que esto no es solo un tema de posición política por parte del Gobierno para no ver deteriorada su imagen reconociendo la situación. Creo que se trata de algo más profundo.

Si el gobierno intentara resolver alguno de los problemas del país, se notaria de inmediato su incapacidad para hacerlo; pero, no es solo un problema de capacidad o incapacidad que el Gobierno no haga nada por solventar los graves problemas de desabastecimiento, el problema económico general del país o los problemas resultantes de la falta de seguridad y el deterioro de los servicios públicos. No es tampoco que deja de hacerlo solamente por la falta de recursos o de dólares. Es por un bloqueo ideológico, forma parte de la estrategia de mantenerse en el poder a toda costa. Ese objetivo impide distraerse en cualquier otra tarea.

Para resolver los problemas que azotan al país es preciso acudir a políticas y mecanismos económicos que la ideología comunista trasnochada que profesan les impide tomar. Es más fácil por tanto apelar a la “propaganda”, al revoltillo de consignas, a las cadenas diarias, a los actos de masa, a la agitación, a la demagogia, a las medidas absurdas, pero populistas –como las de los días “feriados” en la administración pública–, al “circo” de los CLAP, en definitiva, lo que sea accesoriamente innecesario, pero que permita mantener “caminando” la maquinaria del Estado y mantenerse en el poder.

Es un problema de eficacia; simplemente este es un gobierno muy malo, el peor de nuestra historia republicana, además de indolente, que su preocupación es mantener el poder al precio que sea, para apropiarse de los recursos del país.

Resolver los problemas del país los llevaría a tener que abandonar posiciones ideológicas y de compromiso frente a algunos de sus seguidores, que podría implicar, en el mediano plazo, abandonar el poder y eso es algo a lo que no están dispuestos, al menos no de manera fácil.

@Ismael_Perez

 

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