Estrategias sobre el Revocatorio (y II): La Oposición

La semana pasada comenté la estrategia del Gobierno en cuanto al Referendo Revocatorio (RR), en esta oportunidad lo haré acerca de la estrategia de la oposición, cuya finalidad se centra en la realización del RR en el 2016, con dos estrategias fundamentales, que no dejan de tener sus riesgos y dificultades.

Una estrategia, la de Primero Justicia y Henrique Capriles (HCR), a la que se sumó recientemente Voluntad Popular y Leopoldo López (LL): la movilización ciudadana para presionar al CNE y al Gobierno para que el RR se realice este año. La insistencia en el referendo ha sido el caballo sobre el que se montó HCR, a quien habiendo sido derrotado en el último proceso electoral presidencial, se le criticó  –por parte de un sector de la población–  el no haber disputado con más firmeza lo que muchos asumieron como un fraude electoral que llevó a la presidencia a Nicolás Maduro. En cuanto a Voluntad Popular y LL, la estrategia de la movilización popular para alcanzar la salida de Nicolás Maduro es algo que vienen planteando desde hace tiempo y que costó la libertad a LL. Creo que la libertad de LL está más cerca y es más segura siguiendo la ruta del RR que ahora propone la oposición y HCR, que esperando alguna “concesión misericordiosa” o una ley de amnistía que será siempre vetada por los esbirros judiciales del Gobierno.

No cabe duda que hasta ahora la “apuesta” de HCR ha sido exitosa y lo ha catapultado nuevamente, como el líder de la oposición, hacia la candidatura presidencial, que es la innegable conclusión o consecuencia del RR. A su liderazgo han tenido que plegarse todos los demás, especialmente después de la exitosísima recolección de firmas para iniciar el proceso revocatorio. Pero HCR sabe que si esa faena no se corona con el resultado final, la realización del RR en este año, todo se puede venir abajo nuevamente, con buena parte de la esperanza del país y la posibilidad de detener y revertir el acelerado y devastador proceso de destrucción económica, social y de inseguridad.

Paralela a ésta viene corriendo otra estrategia, encabezada por Henry Ramos Allup (HRA) que –a mi modo de ver– también persigue realizar el RR pero que enfatiza lograrlo tras un proceso de “dialogo” con el Gobierno, mediado por algunos factores internacionales: la intervención de la OEA, los buenos oficios de la Santa Sede, la mediación de Samper-Unasur o un grupo de ex presidentes hispanoamericanos (Rodríguez Zapatero, Fernández y Torrijos), algunos de los cuales tienen su propia y oportunista agenda, que en buena medida le hace el juego a la estrategia gubernamental. No sé si la candidatura presidencial sea algo a lo que también aspire Ramos Allup, –no tendría nada de raro y es lo natural de un político–, pero no cabe duda que puede ser el resultado de este proceso si se logra el “dialogo” planteado.

Si bien ambas estrategias persiguen la misma finalidad, para los objetivos políticos de cada uno, qué duda cabe que no es lo mismo llegar al RR 2016 por la “presión” de movilización ciudadana que propone HCR, que tras el “dialogo” que propone HRA. El liderazgo y el líder que de allí surja serán muy diferentes.

No obstante, debemos reconocer que HRA se ha plegado a la estrategia de la presión y actividades de movilización que plantea la estrategia de HCR para lograr que se dé este año el RR.

Hay otro elemento importante, que es común en ambas estrategias opositoras: la internacionalización del tema. HCR lo hace visitando países latinoamericanos, en donde ha sido recibido por las más altas instancias gubernamentales; mientras HRA se ha concentrado en la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA).

No cabe duda que el tema “la situación en Venezuela” ocupa ya la atención de muchos países, dentro y fuera de la región; cuan eficaz sea esto para resolver la situación interna es algo dudable, pero lo que no se duda es que el aislamiento del Gobierno de Nicolás Maduro es cada día mayor y para un régimen que dio importancia a la credibilidad de sus procesos electorales a nivel internacional, no deja de ser un problema que esa credibilidad este totalmente disuelta y resquebrajada.

Pero la disputa inocultable de ambas estrategias no deja de tener sus riesgos.

Las organizaciones políticas venezolanas y sus líderes no pueden olvidar que el RR es el centro de la unidad política venezolana y representa la salida constitucional, civil y democrática al oprobioso régimen de Nicolás Maduro, instalado por Hugo Chávez Frías hace 17 años.

Uno de los riesgos de exacerbarse las diferencias de estrategias en la oposición  –y no el menos importante– es la posibilidad de que la disputa lleve a un nuevo colapso divisionista, deje heridas difíciles de cerrar y una población desmoralizada, que a la larga ponga en peligro la posibilidad de ganar los procesos electorales que se avecinan: las elecciones de Gobernadores –de la que se continua sin hablar ni presionar– y la Elección Presidencial o el propio Referendo.

Es en estas situaciones límites es donde se nota el verdadero carácter de los líderes, en que sean  capaces de posponer sus propios objetivos personales a los de todo un país. A nadie se le perdonará que ponga en peligro la unidad de las fuerzas democráticas hasta el punto de que peligre la posibilidad de de salir de este régimen, por la vía electoral.

 

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