La Tarea de los Partidos de oposición

Los partidos que conforman la MUD definieron hace poco más de un mes lo que denominaron la “Hoja de Ruta 2016”, es decir la vía o la formula según la cual vamos a salir de este oprobioso régimen. Todas las opciones fueron aceptadas: referendo revocatorio, enmienda constitucional, asamblea constituyente, renuncia del Presidente, etc. Es decir, el resultado fue una verdadera “ensalada”, aderezada con aquello de que esto no es un cuartel, que no importan las diferencias de opinión pues eso es lo propio de una democracia, que la discusión es algo que está en su ADN, que es parte del ejercicio democrático,  etc.

No está mal que se tengan diferencias. En efecto, es lo propio del juego democrático. Por lo tanto no debe sorprender ni preocupar las diferencias entre los partidos políticos que conforman la MUD. Después de todo, allí conviven socialistas, social demócratas, demócrata cristianos, liberales, conservadores, en fin, abarcan todo el espectro ideológico y político, desde la extrema derecha, hasta la extrema izquierda, pasando por todas las variedades de “centro”.

Lo que no está bien es que el Secretario General de la MUD tenga que confesar a la prensa que le preocupa “… el desencuentro que existe entre los cuatro principales partidos que conforman la MUD…” y que “…durante todo lo que va de 2016 –es decir, casi 4 meses– el referido G4 no ha funcionado como lo hizo el año pasado…” (Tal Cual 17/04/2016) Las hoy inocultables “desavenencias” entre los factores de oposición hicieron eclosión durante la elección del Presidente de la Asamblea Nacional y fueron más evidentes durante los primeros días de la gestión de Ramos Allup, con algunas erráticas idas y venidas en estrategias, tácticas y posiciones frente a diferentes problemas: la proclamación y desproclamación de diputados de Amazonas, el show con los cuadros del difunto Chávez Frías, las reacciones frente a las “inconstitucionalidades” del TSJ y sus decisiones, hasta con las diferentes posiciones frente al tema de las “planillas” del CNE para recoger las firmas del revocatorio, el cual pareciera que es un problema exclusivo de Primero Justicia y no un problema de todos los venezolanos, que por supuesto ese “todos” incluye a los partidos políticos.

Resulta penoso tener que referirse al tema y hasta preocupa el hacerlo, por aquello de “lavar los trapos” en casa y no descubrir el juego ante tus enemigos, pero es preciso dar unas campanadas de alerta.

Soy de los que cree que buena parte del despertar y la resistencia al régimen, durante los primeros años del mismo, le correspondió a diferentes actores de la Sociedad Civil (SC) o personalidades individuales que con sus opiniones, análisis y denuncias contribuyeron a elevar el nivel de conciencia de la población venezolana; pero también he afirmado que este es el momento de los partidos, que son los que pueden disputar el poder, que con propuestas concretas sobre el devenir y un claro programa de agitación en el presente, deben conducir el proceso al término de salir cuanto antes del Gobierno de Nicolás Maduro y llevarnos a un mejor futuro a todos los venezolanos.

Son aceptables las diferencias de opiniones, las discusiones internas, pero no es aceptable que durante casi tres meses haya habido una ausencia casi total frente a la opinión pública con relación a los graves problemas que vive el país. Las discusiones internas solo son aceptables si externamente se ve a cada uno de los partidos trabajando por lo que creen, llevando esas ideas a la discusión pública, denunciando los desmanes del régimen y proponiendo alternativas a un pueblo cansado y agotado por tanta penuria. No basta con la acción legislativa, eso es la tarea de los diputados y aunque ha sido productiva, aun lo puede ser más.

¿Dónde está el accionar de los partidos para llevar ante las grandes masas del país lo que se está haciendo en la Asamblea Nacional o a que se produzca el salto de conciencia que permita al hombre común de nuestro país relacionar sus penurias del desabastecimiento y la inseguridad con la ineficiencia del Gobierno? Eso depende de la acción política que desplieguen los partidos, a partir de proyectos y programa concretos, explícitos  y compartidos, de modificación y transformación de la sociedad venezolana y de cuya discusión no deben excluir a nadie, incluida esa gran cantidad de la población que hoy se dice chavista.

Hemos afirmado y defendido la idea de que la oposición tiene un programa y metas concretas, ofertas realmente positivas acerca de la Venezuela que queremos, la que se quiere construir. Hay propuestas alternativas en lo político, lo jurídico, lo social, la seguridad personal y pública, la agricultura y la ganadería, el turismo, la educación a todos sus niveles, el desarrollo tecnológico, el desarrollo de determinadas regiones del país, etc.

Hay opciones y alternativas en materia económica, para industrializar y reindustrializar el país; con relación a las empresas del estado, las petroleras, las de Guayana y las estatizadas; propuestas en materia cambiaria; con relación a la industria petrolera. Y van desde lo más general –como lo es sustituir este mal remedo de estado y sistema socialista, por un sistema de mercado o de capitalismo social– hasta lo más concreto e inmediato, como son las alternativas cambiarias, medidas antiinflacionarias o contra la escasez, pasando por la defensa a la propiedad privada, el estado de derecho, la regionalización, la democracia, etc.

Pero eso debe ser traducido, por los partidos políticos, en un lenguaje que le llegue de manera directa a toda la población. Un lenguaje simple, al alcance de todos y una narrativa sencilla, comprensible por cualquiera; una verdadera historia popular que desenmascare lo que se ha dado en llamar el “cuento” populista, que cada pocos años, debidamente “engrasado” con petrodólares, reeditan los caudillos de turno.

En síntesis, de los partidos que conforman la MUD, de todos ellos y no solo de los cuatro principales, esperamos claras orientaciones de acción, claros mensajes acerca de cómo conducir políticamente la salida de este horror en el que nos han sumido 17 años de barbarie del socialismo del siglo XXI; si lo hicieran, pueden tener todas las disputas internas que quieran.

@Ismael_Perez

 

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