En busca de líderes

La sociedad venezolana requiere con urgencia el surgimiento del nuevo tipo de liderazgo del que he venido hablando durante las dos últimas semanas y donde es más notoria esa necesidad es en el ámbito político. Creo que ese fue uno de los mensajes claros de lo ocurrido el pasado 6D.

Conversaba con un amigo acerca del nuevo tipo de liderazgo que Venezuela necesita y acerca del significado del 6D, concluyendo que dicho evento marca un hito en el desarrollo democrático venezolano; pero, ¿Cuál fue la real motivación del voto el pasado 6D? Algunos señalan que en el campo opositor fue la idea de “unidad” y la “economía del voto” el motivo fundamental y así explican la escasa votación de algunas opciones que se presentaron fuera del marco de la MUD. Sin duda algo de eso estuvo en la motivación de los electores.

Otros dicen que del lado del resultado oficialista fue el voto “castigo” hacia una pésima gestión gubernamental del actual Gobierno y, agrego yo, el cansancio por 16 años de “socialismo del siglo XXI” totalmente ineficaz, lo que arrastró a muchos, otrora simpatizantes del chavismo, a votar por la oposición, quedarse en sus casas o votar nulo. Tampoco hay duda de que esto fue parte fundamental de la motivación de los votantes.

Sin embargo, me atrevería a plantear otra hipótesis de interpretación para el voto opositor. Quienes votamos por la oposición el 6D no solo queríamos la unidad opositora o el castigo para una pésima gestión de gobierno, que ha destruido al país durante los últimos 16 años; en realidad tampoco nos importaban mucho los candidatos que nos pusieran en la tarjeta de la MUD, a muchos de los cuales ni siquiera conocíamos, porque quienes votamos por la oposición el 6D lo estábamos haciendo por una idea de cambio, por un camino, diferente al actual, para conducir al país y sacarlo de la miseria y el oprobio en que está sumido.

Pero instalada la Asamblea Nacional, ni por un momento pienso que la solución a los problemas del país es que la Asamblea asuma la impensable tarea, que no le corresponde, de gobernar al país. Tampoco creo que su tarea fundamental sea organizar el “qué hacer” de la oposición para conducir la lucha política y electoral, tarea que corresponde a los partidos políticos y a la MUD. Me conformo con que haga lo que está haciendo y es su papel: proponer alternativas de políticas públicas y leyes que contrasten con la realidad actual, denunciar lo que está ocurriendo en el país con la pésima gestión de Gobierno y ejercer un fuerte control sobre el desempeño de la vida pública nacional. Si se logra eso, nos podemos dar por satisfechos.

Pero entonces alguien tiene que continuar la tarea que comenzó el 6D, cuando la oposición marco un camino, una ruta, para salir del problema en el que estamos sumidos.

Los que no creemos que esa tarea le corresponde a la Asamblea, confiamos en que surja en el país ese nuevo tipo de liderazgo, que asuma esa conducción. Un liderazgo diferente al “mesianismo” que proponen 16 años de chavismo. Un liderazgo que, en lo político, se desprenda de las componendas partidistas para repartirse cargos de alcaldes, gobernadores o diputados, incluso de aspirantes a la Presidencia. Por el contrario, aspiramos un liderazgo que se sumerja en la raíz del pueblo venezolano y que esté dispuesto a acompañar al pueblo en sus procesos. Un liderazgo que rete, motive y movilice, que influencie y se deje influenciar.

Necesitamos un liderazgo que no solo se base en valores y en principios, sino que se desprenda de “fórmulas” mediáticas o de asesores de campaña; después de todo la pasada “campaña electoral” demostró lo poco necesarios que son los medios masivos de comunicación cuando el pueblo tiene un concepto claro de lo que persigue en una determinada contienda política. (Desde el lado de la oposición, la pasada campaña electoral, debe haber sido la más barata de la historia electoral de Venezuela. Campañas políticas mil millonarias es algo que quedó para la historia y esa es otra de las buenas lecciones del 6D)

El surgimiento de “nuevos” líderes no significa que vayamos a desechar los que han aparecido o permanecen en la contienda política, para descubrir nuevas “figuras”, significa lideres enraizados en los partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil, que deben proponer al país el camino para salir de la crisis en la que nos encontramos. Son los que deben decirle y explicarle al país, que el control de la Asamblea es solo un paso y que ahora corresponde dar otro más importante y definitivo: tomar el control del Gobierno y los demás poderes públicos.

La fórmula para hacerlo es lo que está en discusión: la enmienda constitucional, que proponen algunos; pedir y lograr la renuncia del actual Presidente, que proponen otros o ir al referendo revocatorio; cualquiera de ellas o todas juntas pueden ser la vía. En lo personal me inclino por la última, pero no descarto que se pueda circular por todas, pues todas ellas deben servir para movilizar políticamente al país.

Lo importante es que el nuevo liderazgo del país asuma la tarea de involucrarse de lleno con el pueblo en la exploración de este camino y comenzar, sin dilación, a marcarlo y recorrerlo.

@Ismael_Perez

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