Organizando al Ciudadano.

Hemos hablado de una nueva forma de organizar la actividad política del ciudadano, preservándolo en su medio ambiente natural, en el que se desenvuelve día a día, donde vive, estudia o trabaja, etc. No veo, sin embargo, la cosa fácil en la práctica por más que —como siempre— la tengamos clara en teoría, en la cabeza.

Tengo una preocupación fundamental y es la falta de espíritu gregario, comunitario o social, o como lo queramos llamar. Nadie discute, por ejemplo el valor y la importancia de Internet como agente para la comunicación y la transformación de la vida social y económica. Sin embargo, sin estudios que sean aun concluyentes, parece que en Venezuela, al menos, cada vez estamos más disgregados. Lamentablemente, la red, Internet, que debió servir para unificarnos, al podernos comunicar mejor, más velozmente, al poder llegar a más personas, al rescatar la palabra escrita como medio de comunicación, parece que en muchos casos lejos de acercarnos nos aleja más. El individualismo persiste, solo que ahora está en red.

Pero, ya hemos dicho que los estudios no son concluyentes —en una u otra dirección, unirnos o disgregarnos — y en Venezuela son inexistentes. Lo que si podemos constatar es que ante la ausencia de otros medio de expresión (prensa, radio, TV) al alcance del ciudadano, sobretodo del que se opone al actual régimen político, no cabe duda que Internet o lo que llamamos “redes sociales”, se han convertido en una poderosa y casi única vía de dar a conocer ideas, propuestas o simplemente comunicarnos, para encontrar una vía de consenso político para salir de este caos en el que nos encontramos inmersos.

Cada vez me convenzo más que la solución a los problemas políticos no puede estar fuera de la política y eso significa aspirar e ir a la disputa por el poder. De lo que se trata —además de comunicarnos rápido y fluidamente— es de reconstruir los lazos primigenios, elementales, el pacto fundamental, pero de abajo hacia arriba; desde la comunidad más inmediata de cada quien, desde la preocupación más básica de cada uno, aquella que se puede compartir y que nos llevara a la larga a plantearnos el tema del poder de manera inevitable. La pregunta es, ¿Cuándo llegue ese momento, estará dispuesto el ciudadano común a aceptar esa responsabilidad?

Me explico, puedo estar tuiteando todo el día, enviando cientos de mensajes por correo electrónico, enviando fotos a través de Instagram o poniendo todo tipo de propuestas en blogs y páginas Web, pero al final me debo reunir cara a cara con los vecinos de mi cuadra, de mi calle, mi vecindario inmediato, en el que tenemos, por ejemplo, un problema de seguridad o de urbanismo, y llegar a la conclusión que las decisiones que se toman en la parroquia o en la alcaldía nos afectan, y lo hacen porque nuestros representantes ante el Consejo Comunal no responden a nuestros intereses como vecinos, sino a los suyos o los de su partido.

Eso debe llevarme a plantear el problema, eminentemente político, de participar en ese Consejo Comunal y competir por un cargo, proponiendo candidatos con quienes se establecería un acuerdo, sobre la base de un compromiso mutuo, entre ciudadanos libres; vale decir, libremente admitido, un contrato, el famoso contrato social de Locke, para llevarlo a los términos más simples.

Eso lo puedo llevar a una escala superior, con mis Vecinos de Santa Paula, por ejemplo, que nos reunimos en Asambleas y tenemos contactos con otras urbanizaciones; nos puede llevar a plantearnos el tener representantes vecinales en el Concejo Municipal y a la necesidad de plantearnos el mismo problema, pero a nivel Municipal… mismo esquema, mismo acuerdo básico… y así puedo subir en escala: la Alcaldía, la Gobernación, la Asamblea Legislativa, la Asamblea Nacional, etc. Lo anterior, por hablar solo de un ámbito, el lugar donde vivo.

Podemos llevarlo a otro plano, al gremio o Colegio Profesional en el que participo; la asociación de profesores; los Jueces de Paz del circuito al que pertenezco, los órganos del Poder Ciudadano, en fin, repetir el esquema, apoyar organizativamente, o creando ONG’s que quieren seguir esta ruta. O puedo pensar lo mismo en el lugar donde estudio, el liceo o colegio, la escuela y facultad a nivel universitario o de colegio universitario.

En fin, los ejemplos pueden seguir hasta el infinito, pero siempre dependiendo de un acuerdo básico, comenzar de abajo hacia arriba, establecer como principio que la gente no salga de su medio inmediato, donde vive, trabaja, estudia y que todo se recoge en ese acuerdo básico que debe ser respetado y hecho respetar por todos, aun cuando sean organizaciones políticas o los ciudadanos decidan incorporarse a ellas o constituirse en partidos. En conclusión, se trata de Ejercer Ciudadanía

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s