Jaque al Rey.

21 de septiembre de 2018

Como apenas sé mover las piezas en el ajedrez, me puedo dar el lujo del ignorante y citar alguna de sus jugadas fundamentales, que una amiga me recordaba en estos días, para hablar de la situación política del país, como por ejemplo el “jaque al rey”.

Cuando, muy joven, jugaba ajedrez, y recuerdo que uno iba acosando al rey contrario y produciendo jaques consecutivos hasta que lograba el triunfo definitivo, o como en mi caso que usualmente era derrotado por el otro jugador, más hábil que yo.

Ni más ni menos así ha sido la política venezolana, hemos venido dándole jaques al rey sin lograr ganar la partida definitiva; pero esos jaques seguro que lo han puesto nervioso, seguro que lo han debilitado y seguro que a nosotros, opositores, nos han fortalecido, al menos en momentos muy puntuales, aunque ahora estemos en un reflujo en donde algunos ven el panorama completamente negro, tienen poca esperanza y se encuentran muy pesimistas. No podemos, aunque quisiéramos, predicar un falso optimismo y ocultar esa realidad.

Pero se trata de ver cómo salimos de este atolladero, de este hueco en el que nos hemos metido. Algunos proponen no sin cierta resignación, y me van a perdonar, que ya esto no tiene remedio, que la salida democrática no es posible, que la vía electoral está completamente cerrada y apuestan entonces a una intervención militar o a una intervención extranjera. Ya hay que decir que no se descarta nada, pero no es esa mi primera opción.

Mi primera opción sigue siendo la electoral y perdonen la expresión. Por la vía electoral es por la vía por la que le hemos propinado las más severas y sólidas derrotas al régimen que se ha instaurado desde hace 19 años; es la vía que más teme y aunque parezca paradójico, la que menos controla. En cambio, el uso de la fuerza, lo maneja a la perfección. Pero también la vía electoral, hay que decirlo, ha sido la fuente de las más grandes frustraciones y desengaños de los que aún, muchos, no logran recuperarse.

Vía electoral para mí no es aceptar unas reglas de juego que sabemos que son tramposas e ir a un acto de votación a esperar que cuenten los votos y nos den los resultados. Poco más que eso han sido los proceso que hemos tenido hasta ahora. Nunca nos hemos preparado adecuadamente para cuidar el proceso y mucho menos para defender los resultados, a costa de lo que sea.

Vía electoral, para mí, significa que estemos en capacidad de garantizarnos unas condiciones mínimas y sobre todo que preparemos al pueblo en jornadas de discusión y debate recorriendo el país, organizando a la gente para cubrir el 90% de las mesas con testigos preparados y sobre todo organizando a los electores para que sepan salir a la calle a defender ese resultado, sabiendo dos cosas fundamentales:

  • que luchamos, en condiciones desventajosas, contra un régimen que no va a escatimar en recursos ni trampas, pues cuenta con el apoyo irrestricto del llamado “árbitro electoral” que está dispuesto a concederle la victoria por la vía que sea; y
  • que ellos si están listos y preparados para defender con las armas, a sangre y fuego, ese resultado y que cuentan con la fuerza armada para ello.

Dadas las condiciones y características de este régimen, preparar la vía electoral es preparar una lucha de resistencia casi insurreccional. No se limita a escoger unos candidatos por el método que sea, el más democrático posible, en unas primarias o con un consenso inobjetable; no es simplemente recorrer el país convocando concentraciones para reseñarlas por redes sociales y que la gente vaya a oír a los candidatos y después cada quien regrese a su actividad normal y cotidiana. Es, como ya señalamos más arriba, preparar a la gente, organizadamente, para salir a defender el triunfo hasta donde sea posible, sabiendo que se va a enfrentar con la fuerza armada del régimen, dispuesto a no aceptar los resultados y entregar el poder.

¿Hasta dónde llegará el enfrentamiento?, depende. Depende de la fuerza que tengamos en ese momento, internamente, como opositores; depende del apoyo internacional que logremos concitar y depende, sobre todo, de la resistencia que ponga el régimen a entregar el poder. No tiene sentido ni es el caso dar aquí mayores detalles acerca de esto.

La vía electoral para salir de esta dictadura no es la que hemos conocido y practicado hasta ahora, es la que estemos dispuestos a inventar, a desarrollar, de aquí en adelante.

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

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